Sin poderlo prever ni adivinar. Sin ser capaz de leerlo. Sin tocar ni un solo hilo. Totalmente inesperado. Hacía tiempo que las sorpresas no eran de esta índole.
¿Qué hace en nosotros enfrentarnos a algo inesperado? Independientemente de que sea deseado o no, lo sorpresivo nos hace actuar de manera natural, no estudiada. Esto nos lleva a ser sinceros
9/9/12
25/4/12
He perdido dos tornillos
Realmente ahora me siento liberado. Dos trozos de titanio abandonaron mi tibia y de alguna manera me siento más ligero. No fueron lo único que me extirparon. También algo de carne de recuerdos; muerta, rota e inservible. Y trozos duros de orgullo calcificado que no permitían, paradójicamente, poder andar derecho. De nuevo mis piernas vuelven a medir lo mismo. De nuevo mis esperanzas vuelven a estar intactas. Pese a todo permanezco aún en el nido materno, como si se gestara aún mi nueva venida. Esta vez más provechosa y plena si cabe. Pero sin olvidar las personas que fueron. Sin pasar por alto los errores cometidos.
31/1/12
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
