25/4/12

He perdido dos tornillos

Realmente ahora me siento liberado. Dos trozos de titanio abandonaron mi tibia y de alguna manera me siento más ligero. No fueron lo único que me extirparon. También algo de carne de recuerdos; muerta, rota e inservible. Y trozos duros de orgullo calcificado que no permitían, paradójicamente, poder andar derecho. De nuevo mis piernas vuelven a medir lo mismo. De nuevo mis esperanzas vuelven a estar intactas. Pese a todo permanezco aún en el nido materno, como si se gestara aún mi nueva venida. Esta vez más provechosa y plena si cabe. Pero sin olvidar las personas que fueron. Sin pasar por alto los errores cometidos.